Querido MS,
Tuve el placer de hablar contigo ayer, luego de varios meses sin saber nada de ti, tiempo que pareció durar años para mí. Sentí mucha alegría durante nuestro reencuentro y hasta confusión de sentimientos. ¿Por qué confusión? Porque la última vez que hablé contigo, mi coracón palpitaba más rápido que nunca y mis piernas temblaban al mismo ritmo; pero esta vez, sentí una extraña calma acompañada de sentimientos de cariño y amor. Me alegré al hablar contigo porque llevaba varios días pensando en ti. Lo último que evocó tu recuerdo fue lo que te conté del muchacho de la universidad, que el nene se parecía mucho a ti, o tú a el. Pero lo que no te conté fue que llevaba tiempo pensando en ti.
Todo comenzó en mi clase de ciencias sociales, cuando un día, el profesor nos mandó a leer nua lectura de un tal Punset. La lectura trataba de cómo las emociones afectaban nuestra memoria. Punset decía que los recuerdos no eran más que una interpretación del cerebro acerca de un evento al cual le brindamos importancia por el significado o las emociones que el evento evocó. Nunca estuve de acuerdo con lo que dijo Punset, porque si las cosas fuesen como el dice, yo no me acordaría tan detalladamente las cosas que contigo viví. Todavía me acuerdo de mi primer beso, desde la ropa que tenía puesta hasta las mariposas que en mi vientre sentí. Todo sucedió en el Class Day de 8vo, ya cuando habíamos regresado del Río Grande Plantation. Eran como las cinco de la tarde y del cansancio, me había apoyado de un muro verde que había justo al frente de la entrada principal de la escuela, donde la directora se estacionaba usualmente. Te acercaste a donde estaba y te recostaste sobre mí y me empezaste a hablar. Llevábamos muy poco tiempo hablando solos, tú y yo, cuando llegaron a recogerme. Aparentemente, las muchachas tenían prisa y tú no me querías soltar, hasta que no me despidiese de ti. Fui a despedirme a la misma vez que tú y accidentalmente, al menos de mi parte (aunque no me quejo), tus labios tocaron los míos. Algo que había anhelado por casi un año se me dio el mismo día que horas antes había jurado que iba a buscar la forma de olvidarte.
Hay muchos otros recuerdos que todavía viven en mi mente, tal y como si hubiesen sucedido ayer. Antes, solía confundir eso con el hecho de que nunca te podría olvidar, pero estos días, realicé precisamente que el lo que por ti siento. En mi vida, tú eres mi memoria, tú eres todo lo que recuerdo y vivo cada día. Fuiste mi primer amor, mi primer beso, mi primera tortura y mi primera ilusión. Fuiste aquel que me ayudó a definir mi identidad y que, en cierto aspecto, me enseño a valorar quien soy. Es por eso que para mí, tú eres un recuerdo de todo el amor que una vez sentí por ti. Todavía te amo y te quiero, pero a un nivel más allá que el amor que uno siente por una pareja, pues te amo como lo que fuiste, mi primer amor. Sabes que siempre ocuparás un lugar en mi corazón. Escribo esto porque se que pasaran mil años antes de que me vuelvas a hablar.
Con mucho cariño,
Natita